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Maite Redondo Gaztelu – mi ojo persigue soles como quien perseguía oro

En mi ojo persigue soles como quien perseguía oro, Maite Redondo Gaztelu desplaza la imagen cinematográfica más allá de la pantalla para convertirla en una experiencia espacial, corporal y lumínica. La instalación parte de la película de cerca, de lejos el sol, construida a partir de unas imágenes registradas en el Sudeste Asiático hace más de una década. Sin embargo, lejos de plantear una simple revisión de un archivo personal, la artista activa un proceso de interrogación sobre las propias condiciones de producción de la imagen: desde dónde se mira, quién mira y qué relaciones de poder atraviesan todo acto de representación.
Maite Redondo Gaztelu - mi ojo persigue soles como quien perseguía oro
Fotografía: Mikel Barberia

La propuesta surge de un retorno. Volver a unas imágenes tomadas doce años atrás implica enfrentarse no solo a aquello que muestran, sino también a la posición desde la que fueron realizadas. El tiempo transcurrido introduce una distancia crítica que transforma el archivo en un territorio de preguntas. La película se convierte así en una reflexión sobre la mirada y sobre la imposibilidad de situarse fuera de ella.

La instalación expande estas cuestiones al espacio expositivo. La continuidad lineal del cine se fragmenta y se descompone en una experiencia que exige movimiento. El espectador ya no ocupa una posición fija frente a una pantalla, sino que debe recorrer, acercarse, alejarse, inclinarse y reajustar constantemente su cuerpo. La visión deja de ser una operación exclusivamente óptica para convertirse en una práctica física, atravesada por la propia presencia corporal.

Esta expansión alcanza también una dimensión material de la luz. La imagen ya no aparece únicamente como representación, sino como fenómeno lumínico que incide sobre el espacio y sobre los cuerpos que lo habitan. Los haces de luz atraviesan la sala, alcanzan al visitante y lo incorporan a la obra, borrando parcialmente la separación entre sujeto observador y objeto observado.

Maite Redondo Gaztelu - mi ojo persigue soles como quien perseguía oro
Fotografía: Mikel Barberia

La figura del sol como centro, entendida menos como motivo visual que como fuerza de atracción. El título sugiere una persecución, una búsqueda impulsada por el deseo y por la fascinación. Como quien persigue un tesoro inalcanzable, el ojo se dirige hacia aquello que lo atrae aun sabiendo que nunca podrá poseerlo plenamente. Mirar el sol implica enfrentarse a un límite: la intensidad de su luz hace visible la imposibilidad de una visión total.

La obra se sitúa precisamente en esa paradoja. Ver supone siempre una forma de exposición; toda mirada transforma y es transformada. En mi ojo persigue soles como quien perseguía oro, la imagen deja de ser una superficie transparente para revelar sus opacidades, sus condiciones y sus efectos. La experiencia propuesta por Redondo recuerda que toda visión está atravesada por una pérdida, una distancia y una afectación. Miramos, pero nunca del todo. Y es en ese espacio de indeterminación donde la obra encuentra su potencia poética y crítica.

La instalación forma parte de la exposición colectiva presentada en la Sala de Armas de la Ciudadela de Pamplona.

Del 28 de mayo al 20 de septiembre de 2026.

mi ojo persigue soles como quien perseguía oro ha sido realizada gracias a las Ayudas a las Artes Plásticas y Visuales convocadas por el Centro Huarte en colaboración con el Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra.

@mai_redondo